PREVENCIÓN, PROFILAXIS, CONTROL Y ERRADICACIÓN
PREVENCIÓN Y PROFILAXIS

La administración de antibióticos en agua o pienso no elimina la existencia de animales portadores.

 

Una vez que una cepa virulenta se introduce en una granja, ésta suele convertirse en endémica; a partir de ese momento el suministro de antibióticos con el agua o pienso para prevenir la enfermedad por S. suis es una medida profiláctica habitual. Esta práctica, pese a ser rutinaria, no debe instaurarse sin antes tener en cuenta una serie de factores que van a condicionar su éxito. Así, deben tenerse en cuenta aspectos como la ruta de administración, la competición entre animales de un mismo grupo, sobre todo si existen condiciones de hacinamiento o mezcla de lotes, y las concentraciones séricas necesarias para controlar o eliminar a S. suis. En cualquier caso el tratamiento preventivo puede evitar, atenuar o simplemente retrasar la aparición de la enfermedad, pero no elimina la existencia de animales portadores.


En general, se emplean de forma rutinaria penicilina, ampicilina y amoxicilina por vía oral, eligiéndose ésta última en razón a su mejor biodisponibilidad, difusión y resistencia en medio ácido. El suministro de amoxicilina a razón de 200-400 ppm, resulta eficaz como tratamiento de blanqueo en el pienso de lactación de cerdas. En estudios realizados en España, los antibióticos más eficaces fueron los ß-lactámicos, seguidos por trimetroprim-sulfametoxazol y cefotaxima, aunque se encontraron algunas cepas resistentes. La aplicación de procainato de penicilina en agua parece reducir de forma significativa la prevalencia de meningitis por S. suis, aunque se absorbe de forma deficiente y es rápidamente eliminada. La penicilina V se absorbe más eficazmente en intestino y es más estable.

Debido a que el empleo de antibióticos en animales de abasto puede ser uno de los factores que contribuyen a la aparición de resistencias en bacterias de distintas especies, y a la demostrada existencia de altos niveles de resistencia entre los diferentes aislados de S. suis en particular, es recomendable realizar las pruebas de susceptibilidad a antibióticos de una cepa determinada antes de instaurar cualquier terapia antibiótica.

 

Determinación del perfil de resistencia a antibióticos de una cepa de S. suis por el sistema de difusión en placa. Los antibiogramas para esta bacteria normalmente se realizan en el medio Mueller-Hinton suplementado con el 5% de sangre de cordero.


Se considera que el tratamiento de elección en aquellos animales con síntomas nerviosos es la aplicación de ampicilina o penicilina inyectables junto con tratamientos paliativos, aunque es difícil lograr la recuperación total de los animales, quedando muchos de ellos con secuelas más o menos graves.


CONTROL

Otras medidas convencionales de control, como es la vacunación, no han dado resultados satisfactorios. En algunos estudios necesitaron inoculaciones múltiples con S. suis inactivados para obtener grados de protección adecuados, mientras que otros autores no consiguieron resultados positivos al utilizar otros antígenos, como, por ejemplo, polisacáridos capsulares purificados. Las autovacunas de diversos orígenes empleadas en la actualidad otorgan una protección moderada frente a las infecciones por S. suis, posiblemente debido a la existencia de diferentes grados de virulencia y a la elevada diversidad de serotipos implicados.

 

Aplicación de autovacuna frente a S. suis por vía intramuscular.


Patrón de restricción de ADN mediante la técnica de Electroforesis en Campo Pulsado (Pulsed Field Gel Electrophoresis) (PFGE) de cepas de S. suis aisladas de procesos clínicos.

 

La aproximación tradicional del diseño de bacterinas heterólogas o autovacunas teniendo en consideración de forma exclusiva los serotipos implicados o aislados en una determinada región o explotación parece, por los efectos conseguidos hasta el momento, poco adecuada. En pruebas de campo realizadas por nuestro laboratorio con una bacterina diseñada teniendo en cuenta los patrones de restricción de ADN, obtenidos mediante la aplicación de la técnica del Campo Pulsado a más de un centenar de cepas de S. suis aisladas de casos clínicos en diferentes áreas de la zona centro de España, los resultados logrados han sido satisfactorios, obteniéndose grados de protección muy altos.

Se han realizado intentos más o menos exitosos de protección mediante vacunación con otros tipos de antígeno. Se han logrado de forma experimental protecciones relativamente altas mediante vacunación con suilisina por vía intravenosa, aunque ésta no es una vía factible para la vacunación de un número elevado de animales. Otros intentos con preparados antigénicos a base de subunidades de S. suis tipo 2 poseen el inconveniente de que pueden no ofrecer protección cruzada frente a otros serotipos.


No obstante, se pueden tomar otras medidas de control que permitan disminuir o incluso eliminar el empleo de antibióticos (como preventivos, principalmente). La medida de control más adecuada, teniendo en cuenta que el principal medio de difusión de la enfermedad entre explotaciones es la introducción de animales portadores de S. suis, sería realizar la reposición con cerdos procedentes de explotaciones libres de cualquier patología producida por esta bacteria. La única forma de certificar que una explotación está libre de una cepa virulenta de S. suis es mediante la historia clínica de la misma y de las explotaciones de la que es suministradora. El tratar de excluir a los animales portadores no es garantía de éxito en el control de esta enfermedad ya que las moscas pueden diseminar el patógeno, en condiciones climáticas adecuadas, entre explotaciones que estén separadas hasta 3 km.


ERRADICACIÓN

Experiencias de campo sugieren que para la erradicación de la enfermedad en una explotación es necesario un vacío sanitario de al menos 6 semanas, seguido de una limpieza y desinfección estricta, puesto que la bacteria puede permanecer viable en el medio ambiente durante periodos de tiempo prolongados si está protegido por material orgánico (heces) y/o polvo, aunque no se trata de una bacteria especialmente resistente a los agentes físico-químicos, por lo que los desinfectantes y jabones utilizados rutinariamente en las explotaciones porcinas son suficientemente enérgicos para inactivar a S. suis. Aunque por los datos existentes parece que S. suis no es excretado normalmente con las heces, éstas pueden contaminarse posteriormente por cerdos enfermos protegiendo este material orgánico a la bacteria de la acción del medio externo. Se ha conseguido obtener animales libres de S. suis mediante la combinación de un destete precoz o separación tras el nacimiento junto con la aplicación de medicación.

 

La combinación de un destete precoz o separación tras el nacimiento junto con la aplicación de medicación, ha permitido obtener animales libres de S. suis.


Problemas de manejo como el hacinamiento, provocan una inmunodepresión temporal que hace que los animales sean más susceptibles a padecer procesos causados por S. suis.

 

Para algunos autores la patología por S. suis aparece cuando cerdos susceptibles son puestos en contacto con animales portadores bajo condiciones de estrés. Hechos tan frecuentes en todas las granjas como el destete, la mezcla de animales y la lucha entre ellos provocan situaciones de estrés, que junto con otros problemas ambientales como el hacinamiento y ventilación deficiente hacen que los animales sufran estados temporales de inmunodepresión que los hacen más susceptibles a padecer meningitis por S. suis.


El factor más frecuentemente detectado en granjas con un elevado número de animales portadores de S. suis fue la excesiva fluctuación de temperatura. Estas fluctuaciones de temperatura extremas hacen que los animales recién nacidos entren en una hipotermia temporal, con lo que sus defensas disminuyen, haciéndolos más susceptibles a padecer la enfermedad. Hay que tener en cuenta que los lechones utilizan pobremente sus reservas energéticas en respuesta a bajas temperaturas, aunque esta capacidad de respuesta al frío mejora de forma paulatina.

 

Otro factor capaz de producir pérdida de temperatura es el exceso de humedad relativa, principalmente debido a instalaciones mal ventiladas. El mezclar animales con diferencia de edades mayores a 2 semanas parece ser otro factor determinante en la aparición de esta patología, debido a que los animales jóvenes, con un sistema inmunológico sin madurar completamente, se enfrentan a una elevada carga bacteriana proveniente de sus compañeros de más edad, a lo que se añade su desventaja en términos jerárquicos.


Como cualquier otro programa de prevención, la aplicación de las medidas dirigidas al control y/o erradicación de las meningitis por S. suis deben ser continuas, teniendo siempre en cuenta que las circunstancias de una explotación cambian con el tiempo, con lo que las disposiciones aplicadas deben adaptarse en consecuencia, midiendo siempre su eficacia desde el punto de vista de la salud de la explotación en un determinado momento junto con una visión global a medio y largo plazo.

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