PREVENCIÓN, PROFILAXIS, CONTROL Y ERRADICACIÓN

BRUCELOSIS


La aplicación de unas medidas de control u otras viene definida por la prevalencia existente en la explotación. En explotaciones con prevalencias elevadas (más de un 10 %), las posibilidades reales de control son difíciles por lo que el sacrificio de la piara sería la medida más acertada.

Con prevalencias menores del 10% es recomendable la realización del diagnóstico mediante técnicas inmunológicas y el sacrificio de los animales con serología positiva en la técnica del Rosa de Bengala y confirmada con la intradermorreaccion, repitiendo dichas pruebas tantas veces como sea necesario hasta la "seronegativización" de la explotación.

 

BRUCELOSIS: se debe realizar el diagnóstico mediante técnicas serológicas e intradermorreacción tantas veces como sea necesario hasta la "seronegativización" de la explotación.


Para el control de esta enfermedad hemos de tener presentes una serie de consideraciones epidemiológicas:

  • Los cerdos infectados por brucelas no presentan títulos elevados.
  • Es una enfermedad autolimitante, ya que la mayoría de los cerdos infectados pueden superar la enfermedad tras un periodo que oscila entre los 6 y los 12 meses postinfección.
  • Existe un gran número de infecciones inaparentes con eliminaciones débiles y discontinuas en leche.
  • Tras el aborto hay eliminación masiva de brucelas incluso durante un mes.
  • Las reactivaciones son frecuentes.
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  • Algunas cepas de Brucella suis no estimulan la producción de anticuerpos de la misma manera que otras.
  • Dosis iniciales bajas de brucelas alargan el periodo de seroconversión.
  • Las vacunas atenuadas de B. suis y B. abortus, han resultado ineficaces para producir inmunidad duradera.
  • Las bacterinas a base de B. suis, han sido incapaces de estimular una respuesta inmune eficaz.
  • Hasta un 18% de cerdos sanos presenta reacciones a 1:25 de bajo nivel con antígeno brucelar y, por el contrario, existen cerdos infectados que apenas tienen título de anticuerpos.
  • Existen casos de persistencia de infección genital en nulíparas.

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    A estas consideraciones hemos de añadir la dificultad del diagnóstico debido a la existencia de reacciones cruzadas, la dificultad para establecer medidas de bioseguridad en ganado extensivo, las particularidades de este proceso en porcino, los fenómenos de inmunotolerancia y, finalmente, el que la prevalencia de este proceso dentro de un colectivo puede ser alarmante debido a una serie de factores inherentes al mismo, como es el ser muy contagioso y de rápida difusión. Todo ello hace que esta enfermedad sea de difícil control sin olvidarnos que se trata de una zoonosis grave.

    ¬ BRUCELOSIS: en los sistemas extensivos es muy difícil establecer medidas de bioseguridad.


    TUBERCULOSIS


    A falta de una legislación al respecto, se debe emplear el sentido común y actuar en cada explotación de acuerdo con los datos epidemiológicos que existan, así como implantar unas medidas prácticas centradas en la higiene y desinfección.

    M. bovis es una bacteria que tiene un rango de hospedadores muy amplio, por lo que prácticamente cualquier especie animal (doméstica o salvaje) e incluso el hombre pueden actuar como reservorio, siendo fuente de infección para el cerdo, por lo que se deben valorar todas las conexiones epidemiológicas posibles mediante la detección de los animales sospechosos (mediante tuberculinización o y-interferón) y el cultivo y la caracterización de los aislados obtenidos en representantes de todas las especies sospechosas, para de este modo tomar las medidas más adecuadas ya que el cerdo no suele ser elñ reservorio primario de este agente.

     

    TUBERCULOSIS: Pig ELISA INF y (Endogen Inc.)


     

    Una vez detectada la fuente o fuentes de infección, ésta se eliminará siempre que sea posible. Si esto no se pudiera hacer, la separación física de la fuente de infección (con alambradas adecuadas, por ejemplo) puede ser suficiente. Debe tenerse en cuenta que la transmisión de este agente por vía aerógena (la más eficaz) exige el contacto físico entre los animales. La vía oral o por heridas, que también son posibles debido a que la bacteria sobrevive en el suelo por un tiempo, son menos eficientes, y el alambrado también las podría controlar.

    ¬ TUBERCULOSIS: caracterización molecular de aislados de M. bovis mediante la técnica de "spoligotyping".


    Los animales infectados (cerdos) una vez detectados deberían ser sacrificados inmediatamente y sus productos tratados de acuerdo a la normativa vigente de salud. Las pruebas deberían repetirse con la suficiente periodicidad, adaptándolas a la producción y, en todo caso, valorar la posibilidad del vacío sanitario dependiendo del número de animales infectados y de las características de la explotación.

    TUBERCULOSIS: la separación física de la fuente de infección (con alambradas adecuadas, por ejemplo) puede ser suficiente para controlar esta enfermedad. ®

     


    MAL ROJO


    La sueroterapia a base de suero hiperinmune, tuvo una cierta aceptación en el pasado, aunque hoy en día está ya en desuso, debido a los graves problemas colaterales que presenta.

    La antibioterapia, y partiendo siempre de la necesidad de realizar un antibiograma a la cepa aislada, suele realizarse mediante la aplicación de ß-lactámicos. Existen preparados comerciales a base de penicilina G, benzatina y estreptomicina, con elevada eficacia en el tratamiento de brotes clínicos. No obstante debe tenerse en cuenta que la antibioterapia no es el sistema de control de esta enfermedad en la que existe un gran número de animales portadores asintomáticos y un amplio número de reservorios tanto domésticos como salvajes. La forma más adecuada de controlar la enfermedad es la utilización de vacunas inactivadas. Si bien existen vacunas comerciales muy eficaces, debido a la gran diversidad de cepas implicadas la producción de autovacunas siguiendo modernos criterios de selección de cepas, pueden ser una buena alternativa.

    MAL ROJO: en las bacterinas desarrolladas frente al Mal Rojo (como ocurre con las diseñadas para el control de otras enfermedades de etiología bacteriana), además de la pauta vacunal, la composición es fundamental para el desarrollo de una protección adecuada.

      Las vacunas inactivadas y suplementadas con Hidróxido de Aluminio como adyuvante, son bacterinas donde, tradicionalmente, se ha mantenido el serotipo 2, o B por ser el más inmunógeno y por tanto más protector que las cepas de serotipo 1, o A.

    La respuesta protectora de las bacterinas es muy variable, por lo que hay que tener en cuenta la cepa empleada, la concentración, la dosis, el tipo de inmunomodulador y la pauta vacunal.

    Es recomendable no vacunar antes de los tres meses, por existir una gran interferencia por anticuerpos maternales, y por tanto causa de fallo vacunal, así como la importancia de revacunación 21-30 días después, y una inoculación posterior 3-4 meses después dependiendo de la casuística existente en cada explotación.

    No deben olvidarse nunca las medidas de aislamiento y cuarentena al introducir animales de otras explotaciones.


    La erradicación es muy difícil, si no imposible, si tenemos en cuenta la pluralidad de especies portadoras, la existencia de cerdos portadores inaparentes, las condiciones de cada granja, así como el que el agente es una bacteria telúrica, que, por lo tanto, complican el control y la erradicación en régimen extensivo.

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